1.Te manipula:
Si tu pareja busca cualquier oportunidad para culparte de
todos los problemas que tienen, estate alerta. Las personas tóxicas suelen
manipular a su “víctima”. En este caso, si tu pareja es tóxica lo más probable
es que siempre te haga sentir como la mala de la película, y nunca acepte su
responsabilidad del problema. A sus ojos tú serás la única culpable.
Al manipularte logrará que hagas todo lo que este quiere,
como por ejemplo vestirte de cierta forma o dejar de hacer cosas que te gustan
solamente porque a tu pareja no le agrada y esto quieras o no reducirá tu
autoestima. Imagínate lo desgastante que es llorar y enojarse todos los
días por alguien.
No puedes dejar que te traten mal. Lo que tú necesitas es
paz mental. Así que por favor, si estás con una persona que no te deja ser
quien eres, salte de ahí inmediatamente.
2. Te aísla de las personas que quieres:
Las personas manipuladoras y tóxicas son expertas en este
tema. Por ese “miedo” que tienen de perderte tratan de alejarte de tus seres
queridos, porque quiere que seas sólo de él y de nadie más. Y ¿cómo lo hacen?
Pues simplemente, se enojan cada vez que tú le cuentes que
saldrás con tus mejores amigos o con tu familia. Y esto a la larga ocasiona que
tú ya ni siquiera tengas ganas de salir con ellos por el miedo a lo que te vaya
a decir. Poco a poco te retraerás más y más, hasta estar sola y tenerlo
únicamente a él. Por otra parte, si optas por no hacerle caso y sales con tus
amigos o familiares, tendrás que soportar reproches de su parte y peleas interminables,
lo cual no te va a permitir divertirte cómo quieres por estar pensando en lo
que te espera. También puede pasar que tengas que salir con estas personas a
escondidas, sin contarle a tu pareja para que no te haga sentir mal.
Piénsalo. ¿Te ha pasado algo similar?
3. Te agrede:
Lo peor de todo es que tu pareja te agreda. Y no estoy
hablando solo de agresión física sino también verbal o psicológica. No puedes
dejar que nadie te agreda y te haga sentir menos e insuficiente. A la primera
que tu pareja intente pegarte, salte de esa relación. Porque una agresión
física no viene de la nada, probablemente antes ya ha sido agresivo contigo
haciendo comentarios fuertes sobre ti, insultándote o haciéndote creer que no
vales nada sin él.
Si no has hecho caso de ese comportamiento agresivo que
tiene tu pareja y este intenta o llega a pegarte, ya es el momento de abrir los
ojos y huir. La agresión tanto física como psicológica ocasiona grandes traumas
difíciles de dejar atrás. Primero estás tú, recuérdalo.
4. Te cela mucho:
Antes de todo quiero mencionar que los celos no son
una demostración bonita del amor que te tienen. ¡NO! Los celos son una
muestra de inseguridad. Pero seamos sinceros, todos tenemos un poquito de celos
en ciertos momentos, es normal. Lo que no es normal es que esto sea algo
constante y parte del día a día de la relación.
Si tu pareja es un celoso enfermizo, que se inventa
historias en las que tú le eres infiel con otros, ten cuidado. Quizás en un
inicio te parezca tierno, pero en un tiempo te vas a cansar de esto. En una
pareja debe haber confianza, sino ¿para qué estás con esa persona?
Por otra parte, imaginemos que tu pareja haya tenido una
mala experiencia en una relación pasada en donde le fueron infiel y ahora está
con el trauma que tú le hagas lo mismo. Conversa con él y pídele que vaya a
terapia. Su trauma no debe intervenir en tu bienestar emocional. Y si por más
que pasa el tiempo, tu pareja no cambia esos celos excesivos, lo mejor es que
termines la relación. Tu tranquilidad es primero.