1. Mantén un fondo de emergencia Si tienes un fondo de emergencia, evitarás tenerte que endeudar por emergencias comunes que surgen en la vida, como que se descompuso el calentador o tu pequeño bebé (de 12 años) se rompió el brazo jugando fútbol. 2. Escoge tu tarjeta No te vayas con la primera cara bonita que te sonría desde un stand en el centro comercial. Compara las tarjetas: Beneficios: Programa de recompensas, seguros, bonos de bienvenida, preventas, etc. Comisión: anualidad, disposición de efectivo, pago mínimo, banca en internet Intereses: % de interés por morosidad Tu tarjeta de crédito tiene un crédito rotativo. Por ejemplo, si tu tarjeta tiene crédito hasta por $10,000, pero el primer mes gastas $4,000. Hasta que pagues esos $4,000 sólo tendrás disponibles para gastar $6,000. Cuando pagues lo que debes, tendrás disponibles de nuevo los $10,000. ¡Lee el contrato! 🙂 3. Evita las tarjetas de crédito Jajaja, ¿no se te había ocurrido...